Por: Cabellos Lozano
(Continua)
Epílogo
Días más tarde todos los “flecos” se han ido cerrando, a saber: el peligroso asesino Miroslav Karadzic es detenido y acusado del asesinato de la joven espía rubia. Con ello el sargento Herranz se apunta un tanto importante en su ya larga, y brillante, carrera policial.
Joan tiene material de primera para varios artículos en su querido periódico.
¿Y Mario Destino? Pues Mario, además de enterarse por el juez de que tendrá que ir a declarar, como testigo, cuando se celebre el juicio contra el asesino serbiobosnio, completa el informe-reportaje y se lo envía urgentemente a su jefe. Este queda muy satisfecho, y le devuelve un mensaje escueto, como de costumbre, pero bien adornado con un cheque, digamos que importante, bastante importante, pero que no podemos cuantificar públicamente por temas fiscales. Acto seguido, el jefe habla con sus contactos internacionales, reenvía el informe y recibe, a vuelta de correo, un cheque mucho, mucho, mayor, también sin cuantificar, ingresado en una cuenta segura de un paraíso fiscal al sur de España. Como consecuencia de todo ello, el viejo rey de Arabia y, especialmente, su querido hijo y heredero, muy, pero que muy cabreados, le mandan un mensajero ejecutivo al príncipe Sultán Saud bin Banda con la orden inexcusable de dar por finalizadas sus plácidas vacaciones en Ibiza, y de hacer regresar, a toda vela, a los yates, hasta recalar en cualquier puerto saudí. El príncipe Sultán, para mayor rapidez y confort en su regreso a la patria, lo hará, de inmediato, en un Boing 777 enviado expresamente por la casa real, por supuesto con todas las comodidades que un príncipe merece.
Desde entonces no se conocen noticias fiables sobre su paradero y todo son especulaciones.
Finalmente, Mario, después de visitar a su querido amigo el hippy más flemático y saleroso de la isla, que no es otro que sir Alistair Blake, tras despedirse de sus buenos amigos, el sargento Herranz, el viejo Joan, y el bueno de Pepet, con mucho dinero fresco en el bolsillo, y tiempo libre por delante, se plantea seriamente la posibilidad de hacer un viaje de placer a algún lugar lejano y exótico. Se pone a pensar y concluye que la grandiosa República Argentina sería un hermoso lugar para visitar.