Queridos y estimados lectores, hoy me complace presentar un nuevo apartado literario que viene a ocupar un espacio singular en esta revista.
Siendo el mundo de la poesía tan variado en sus estilos y formas queremos, a partir de esta semana, cubrir un par de formatos específicos dentro del modo general de lo que venimos denominando poema.
El haiku es una forma poética tradicional japonesa. En su modelo más clásico lo componen tres versos de cinco, siete y cinco sílabas sin rima. Su objetivo es “dibujar”, como en un brevísimo esbozo, un momento, un instante, tratando de provocar emoción, exaltando las sensaciones sensoriales que, sobre todo, la naturaleza puede imprimir en el ser humano sensible. Forman un todo conceptual con la pintura oriental, y a menudo se insertaban incluso en los dibujos y pinturas de los grandes maestros. Su pequeñez, su aparente fragilidad estilística, su fugacidad, son los elementos que hacen del haiku, cuando está logrado, una pequeña joya literaria.
Por otra parte la greguería, que representa el sumun de la concisión, que es creación del escritor español Ramón Gómez de la Serna, es un género literario que está en la frontera entre el verso y la prosa combinando una visión curiosa o irónica expresada, metafóricamente, en una o dos breves líneas.
Hemos dejado esta labor creativa en manos de nuestro colaborador Cabellos Lozano. Al él se deberá el éxito o fracaso de la sección, el esfuerzo inventivo, como el valor, se le supone.