FACUNDO CABRAL

Por: L.M.C.

Cabral se llamaba el hombre

Que nunca tuvo una casa.

Que nació, pobre entre pobres,

Con fortuna tan escasa,

Donde la pobreza mata

Con herida lacerada.

Hijo fue de desventura,

Hermano de la ignorancia,

Heredero de la nada

Que poseyó en abundancia.

Mas fue el mismo que llegó,

Con el correr de los tiempos,

A dominar la palabra,

Como domina la piedra

El escultor que labra,

Con sus manos amorosas,

Las más hermosas estatuas.

Quiso viajar por el mundo

Con su voz y su guitarra

Llamando a todos hermanos,

Desde una raza a otra raza.

Él, que nació en la calle,

Nombró a la calle su amada,

Su amiga, su compañera,

Vivió sin pueblo y sin patria,

Sin bandera ni morada,

La tierra fue su posada.

Fue hermano, padre, madre,

Fue compadre, amigo y paria,

De todos los hombres buenos

Que por la tierra se afanan.

Fue buscador de tesoros,

                                   Verdades siempre buscadas

                          Que se ocultan en el alma

De las personas normales,

De los que no tienen nada.

Fue millonario en plegarias,

Adoró a todos los dioses

Sin idolatría bastarda.

Fue ambicioso de miradas,

De sonrisas amorosas

De ánimo y de esperanza.

Su religión fueron todas

Mas no traficó plegarias,

Ni vendió verdades vanas.

Buscador de melodías,

Fue cantor de mil tonadas,

Una y otra vez cantó

La canción que le da al mundo

Una brizna de esperanza.

Tuvo que morir matado,

En una calle, en su casa.

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