Por: L.M.C.
Yo, que fui joven y soy viejo,
No descreo de la vida
Que hasta la fecha llevé,
Mas la miro desde lejos,
Como película añeja,
E, igual que un día paseé
La noche del desenfreno
Y su turbia perversión
De penumbras embriagadas,
Hoy paseo por la luz
De las tibias alboradas
Y me recreo en silencio
Acompañado del campo
Y su feliz soledad.
No censuro lo que fui
Ni lo que pude haber sido,
Y no me siento culpable
Por, tantas veces, errar,
Pues es parte de vivir,
De crecer y madurar
Para, al cabo, concluir.
No me vais a condenar
Con vuestras futilidades
Presas de falsa moral.
Pues si mi forma de ser
Hoy sigue siendo imperfecta,
No renuncio a mi derecho
De albedrío y libertad
Que no es mala ni traidora,
Mas es propia identidad
Sometido, como humano,
Al albur de la existencia,
De fallar y tropezar
En una lucha constante
Por volverse a levantar.
Y si tengo que apelar
En mi descargo, declaro,
Que fui tanto como pude
Llegando siempre al final
Aunque, a veces, fuese tarde
Pero intentando llegar.