Por: L.M.C.
Puede ser que …Un día cualquiera
salgas a la calle desde tu antro inmundo,
y te pierdas entre la gente como uno más,
si acaso un poco más sucio de lo conveniente.
Tal vez algo descuidado e indiferente
a cuanto te rodea.
Entrarás en los bares con la necesidad de beber
atenazándote el estómago con su garra de deseo,
ese ímpetu salvaje que te es tan familiar,
que te va devorando por dentro,
y no sentirás placer,
solo la angustia que nace de tu pozo eterno
de insatisfacción por llenar.
Y cuando lo consigas,
cuando ya saciado y mareado
vuelvas a arrastrarte
entre las sombras de la noche,
por esos callejones que te reconocen,
palpando la desolación,
evocarás esos ratos felices de la infancia,
cuando eras prometedoramente inmortal,
y solo entonces… Entonces…
Con la primera bocanada de vómito
que acuda a tu garganta,
tu cabeza recordará que una vez fuiste niño,
un niño encantador al que todas querían besar,
y nadie podía entonces imaginar en ti
a ese borracho que se arrastra,
como un guiñapo,
por un suelo mancillado.
Y esa lágrima alcohólica,
en tu rostro surcado de arrugas,
certificará que, pese a tu vicio,
sigues siendo aterradoramente humano.
Me gusta mucho. Describir la decadencia del ser humano y el tipo de ambiente nocturno, de bares…creo que se te da muy bien.
Me gustaMe gusta