EL DÍA DEL ORGULLO MACHO

Por: Luis de Valdeavellano

En este momento inconmensurable de la historia de la humanidad en el cual, gracias sean dadas a quien haya que dárselas, por su bondad infinita, cada día tiene un objetivo señalado, una celebración exclusiva y con ello su reivindicación subsiguiente, en muchos casos vía subvención, a los impuestos debida, pozo sin fondo donde se ahoga el buen pagador, el mediano “homo contribuyente”, el asediado perteneciente a las “clases medias” receptoras de todo odio por parte de las siniestras,  objetivo y objeto de todo político dirigente y mangante de turno, propongo que se declare festivo “el día del orgullo macho” y que se coloque en los ayuntamientos e instituciones, pagadas y mantenidas, en buena medida, por nosotros, una bandera con un pene erecto.

          Como no soy machista ni machirulo ni machito ni machín, no me molesta ni ofende, si, por mor de la subsiguiente igualación igualadora “igualativa” “igualante”, también se celebra el día del orgullo hembra. El del feminismo no es objeto de esta reivindicación pues es concelebrado, con gran pompa y boato, ya como institución consolidada, con gran arritmia, por la comunidad igualitaria, sobre todo en los países que no lo necesitan. En los muchos, sobre todo de la órbita islámica, donde las mujeres son tratadas con todo desprecio, como seres inferiores, ni se celebra ni dichas feministas luchan por conseguirlo, mientras toman como banderas sus banderas segregacionistas, véase ahora mismo Palestina, y creo que, en este caso que sugiero, la elección de bandera, debería corresponder a las mujeres hembra.

          Creo yo que los mismos derechos deben tener los heterosexuales, que los homo, y las femi, pues ya está bien de que suframos discriminación las mayorías con respecto a las minorías.

          Es de justicia distributiva esta petición, no por que necesitemos reclamar nada sino porque somos parte inherente de la comunidad humana. No es justo el vilipendio, el retintín, el sonsonete, el desprecio, el menosprecio, el ninguneo, al que somos sometidos por un hecho innegable, pero en el que no tenemos responsabilidad alguna ya que fue la naturaleza la que nos dotó de las cualidades que nos adornan, más o menos colgantes, en su caso.

          Creo además que una buena cabalgata de machos en sazón, bien puestos con todo lo suyo, recorriendo las calles de las ciudades sería, además, un gran reclamo turístico para las demás especies, géneros y subgéneros humanos existentes y latentes.

Yo sí me siento orgulloso

de ser un macho de humano,

algo normal en la especie,

sin otro particular

que mi condición natural

de tener un miembro o falo.

Mas quisiera resaltar

Que, esta hombría que declaro,

no es sino la condición

que natura me ha prestado.

Nada tiene de especial

salvo que, en ciertos casos,

en este planeta extraño,

no se pueda comentar

sin ser tildado por muchos

de misógino palmario.

                                            Vale.

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