Por: L.M.C.
Esa poesía ¡Déjala como está!
No le pongas palabras
que romperás su encanto,
su misterio y su entraña.
¡Déjala como está!
Desnuda y solitaria
pues nada necesita;
si intentas expresarla,
verterla en el papel,
se morirá en tus manos
aun siendo manos blancas
de poeta o de amante,
de sacerdote o de paria.
¡Déjala como está!
Perfecta y perfumada,
recogida, insondable
en lo oculto del alma.