(Florencia)
Por: L.M.C-
Paseo esta ciudad llena de bicicletas
olvidadas,
por las esquinas dormidas,
en los barrotes de las barandillas
y por los postes más insospechados
atadas,
amarradas con la efímera promesa
de volver,
esperando, calladas,
al dueño que las olvidó,
insensible.
Roto su sueño de utilidad cotidiana,
su ligereza atrapada,
atada con cadena y candado,
su grácil pedaleo muerto
mientras pasan los días,
el óxido impregnando
su cuerpo tan tubular y mecánico.
La desmemoria y el desapego
las condenó a ser carne de ratero,
despiece lento, descomponedor,
hasta ser solo un resto,
máquina despojada,
destartalado espectro de montura,
apenas el nostálgico recuerdo
de una fugaz pedalada.