Por: El tío Abundio
-Mairena se conduele del prójimo, por malvado que éste sea, mientras se permite afirmar que el satírico (el escritor satírico) es: “falso, incomprensivo y provinciano” pues los vicios que señala los ha hallado primero en sí mismo.
Ese alegato es tan injusto como incierto y no creo que eso tenga que ser, necesariamente, así, pero es sin embargo digno de una perversa moralina cristiana que sostiene la iniquidad social. A veces alguien tendrá que tirar la primera piedra, sobre todo si es en defensa propia.
-Si no se puede criticar el vicio no se puede evitar su mantenimiento como si no se endereza una vara torcida se convertirá en un árbol inclinado.
-La muerte, como la vida, empezó a ser en nosotros cuando tuvimos conciencia de su significado.
-La muerte viaja con nosotros siempre, primero como polizón, pues no conocemos su existencia, pero está en nosotros, luego, ya a cara descubierta, va agrandándose con el tiempo como una sombra creciente, hasta hacerse familiar, tan cercana que ya casi, al final, se convierte en deseable e imprescindible.