Por: L.M.C.
Quiero cantar y siento
que con mi lira lista yo pudiera,
sin que suene a lamento,
dar mi canto a cualquiera
que por bien acogida la tuviera.
Música es la poesía,
cuando se entona tan serenamente
que, rimando a porfía,
nos lleva, quedamente,
de la vida a sentir lo trascendente.
En ella cabe todo:
el amor, la crítica y la sonrisa,
si se da con decoro
y se hace sin prisa,
aconseja, enamora y hasta avisa.
En el alma encontrada,
es del espíritu ejemplo de virtud,
naciendo sosegada
proclama la plenitud
del poeta y, frente al mundo, su actitud.
No se debe transigir
con todo en la buenista equidistancia,
antes hay que resistir,
con ejemplar constancia,
a la mediocridad con elegancia.
Dando el ejemplo cierto,
usando de la crítica con tino,
ser claro es un acierto,
pues, al cabo, el destino
será feliz según se haga el camino.