Epigrama.

Por: Mar Cial de Bílbilis

Cuando Inmaculada habla

Parece que llora la palabra,

Sabedora de la vileza que destila

Tal expendedora de veneno.

Es su boca fauces cuando ladra.

Verdad y mentira se confunden allí,

De modo tal, que nada queda

Que no sea odio rabioso,

Delirante sádica perfidia.

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