(Horace McCoy)
Por: L.M.C.
De pronto lo comprendió,
nunca llegaría a nada,
su sueño de ser actor
era solo una portada
de prensa del corazón.
Por mucho que lo intentara
no tenía la dicción,
los arrestos, la perfidia,
la indecencia necesaria.
Vagó por las avenidas
de la ciudad solitaria
sintiendo en su corazón
el peso de la desgracia
y, mientras que recorría
aquellas calles vacías
privadas de vida y alma,
supo que nada hay en un sueño
cuando se sueña la nada.