CÁTULO

Por: L.M.C.

Goce alguna vez mi lira

de la libertad de aquel Cátulo feliz

en su inocente juventud

de amor y poesía.

Solo una sombra fatal,

cruzando desdeñosa

por su vida fugaz,

fue el amor intermitente

de la mujer dañosa

que, caprichosa en su imperio

domestico de alcoba,

cubrió de miel y acíbar

al joven virtuoso.

Mas el destino,

alguna vez certero,

pone en su lugar al elegido.

Ella, que todo lo fue

un momento,

ahora no es nada,

salvo pálido recuerdo

en el sagrado verso

del poeta escogido,

que el tiempo ha convertido

en inmortal y eterno.

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