Por: L.M.C.
Leyendo el libro sublime
que glosa y elogia el pedo
como acto virtuoso,
más allá de asco y recelo,
puesto que con él se alcanza
el sexto o séptimo cielo
en forma de paraíso
lenitivo y placentero,
tengo yo que convenir
mi plena coincidencia
en las virtudes que loa
librito tan verdadero.
Por Velices y Belenos,
sabios doctores antiguos,
que, con pasión, discurrieron,
deduciendo muy sagaces
las maravillas que obra
el peerse sin desvelo,
hoy con certeza sabemos,
que permitiendo su vuelo
con pulcritud y franqueza,
sin ocultación ni miedo,
de esa forma tan llana
el pedo sale somero,
juvenil y saleroso,
diáfano y justiciero,
sin dejar huella ni sello
y es ello salutífero
sanador y terapéutico
por lo que, con emoción,
muy encarecidamente,
sin duda lo recomiendo:
¡Niños del mundo, peeros!