Por: L.M.C.
Los sindicatos se quejan,
son los mismos de la ceja,
y van a manifestarse
porque anhelan retratarse:
la culpa no es del gobierno
de puteros y ladrones,
que fomenta bajos sueldos
e ínfimas prestaciones
mientras a los ilegales
los cuida y da subvenciones,
claro está, con tus impuestos,
aunque tú te caigas muerto.
Los sindicatos se quejan,
son los mismos de la ceja,
los que cada uno de mayo,
con banderita y con “sayo”,
a toque republicano,
que les viene bien a mano,
esa del puño cerrado,
salen a manifestarse
y elijen para quejarse
no la mala gobernanza,
no el abuso o el engaño,
no la vergüenza, el apaño
para dividir a España
gobernada por tramposos,
eso a los sindicalistas
de la gamba y la cigala,
eso no les dice nada.
Ellos a vivir del cuento
de la igualdad desigual,
el vivir sin trabajar
a costa del pueblo obtuso
del que se hace gran abuso
sometiéndole, con saña,
con impuestos inclementes,
mientras los sindicalistas
se chotean de la risa
financiados sin decoro
por los mismos de los lodos,
de la coca y mascarillas,
la famosa camarilla
que viajaba en aquel coche:
“en el coche de papá
vamos todos a viajar…”
el querido proxeneta
que pagaba con “pancetas”,
quise decir con “chistorras”
que me falla la memoria,
invirtiendo en el marido,
prometedor mentiroso,
pero, al cabo, diputado,
de su niña licenciada.
Despierta y espabilada
era la hija del “prenda”
como para sentar una cátedra
de universitaria parda.
Los sindicatos se quejan,
son los mismos de la ceja.
Sin ovillar la madeja,
ellos no cardan la «lana»
pero bien que la manejan
y cuando, pobres, protestan,
es con gran humanidad,
son ejemplos de bondad,
de valentía sin tacha,
y solo sacan su “hacha”
contra los líderes fachas
esos gobiernos de halcones,
vanguardia de las naciones,
no contra sus nobles aliados
que sojuzgan a mujeres
y cuelgan homosexuales.
Ellos, acusan cabales,
los sindicalistas, digo,
a potencias extranjeras
que defienden sus fronteras
contra ataques e invasiones.
Para estos “progresistas”
los países liberales
son culpables de los males
que acucian al universo.
Ellos, buenos culturetas,
lo proclaman con gran celo
ya sea en prosa o en verso:
es mejor el comunismo
gran creador de riqueza,
del progreso el no va más,
ideal de libertad,
de justicia paradigma,
ejemplo de dignidad.
Aunque, muy de vez en cuando,
te pudieran liquidar
es por defender al pueblo,
si es que se te ocurre solo
la osadía de pensar
o acaso criticar.
Los sindicatos se quejan,
son los mismos de la ceja.