Por: Luis de Valdeavellano
Sí, señoras y señores, humildemente tengo el atrevimiento de proponer a la excelentísima señora doña Begoña Gómez Fernández, a la sazón esposa del excelentísimo Pérez, nuestro amado, glorioso e inmarcesible presidente del gobierno, como candidata para la sucesión en el cargo ¿Qué persona puede haber más cualificada, a la par que cuantificada, para suceder al gran faro inmortal, ya puede que fatigado, tantas veces mal comido, o a deshoras, tras la ardua tarea de los últimos tiempos?
Después de un profundo estudio de sus infinitas virtudes he llegado a la conclusión de que ella, y solo ella, es la representación facial, visible, tangible, y más acabada, de cuantos valores socialprogresistas se requieren para ocupar un cargo como éste: nada más y nada menos que ser guía, capitán, timonel y líder de una nación de naciones, país de países, pueblo de pueblos, lugar de lugares y rincón de rincones, como lo es España en la actualidad.
Analicemos la propuesta tal y como yo la veo: en primer lugar esta señora proviene de una familia linajuda, noble y emprendedora que, con su esfuerzo y ahínco, ha dado trabajo a mucha gente, creando riqueza, haciendo suyo el hermoso lema de: “haz el amor y no la guerra”.
Siendo la amante y fiel esposa del hombre intachable, cuyas cualidades humanas, profesionales y políticas, difícilmente tienen parangón si las comparamos con los líderes mundiales del último siglo, no se conforma, sin embargo, con llevar una vida relajada y normal, no, ella quiere más; consciente de sus múltiples capacidades, desea compartirlas altruistamente con el pueblo. Sus cualidades, adquiridas tanto por herencia familiar como por comunicación ideológicoamorosomarital, al ser tantas, es imposible resumirlas aquí, en un pequeño artículo informativo, por otra parte sin el más mínimo ánimo de loa, lisonja, adulación, enaltecimiento, glorificación ni peloteo alguno.
Lo que es es, y siendo, no puede ser de otra forma.
Volviendo a la señora Gómez, doña Begoña, siendo tantas cosas es, además, madre, madre ejemplar que con su intachable comportamiento público está dando a sus hijas un ejemplo de altura de miras que recordarán de por vida.
Esta gran dama, partiendo de su fabulosa preparación intelectual, y profesional, ha alcanzado lo que nadie, que yo sepa, había conseguido jamás, siendo, por tanto una pionera, una insigne adelantada a su tiempo, y a su sexo, logrando sentar cátedra en una universidad pública del país, y ello, sublimando todo lo concebible, sin serlo, quiero decir sin ser licenciada.
Pero desentrañemos su currículo desde sus orígenes para encontramos con una mujer que ha roto moldes. Iniciándose en el negocio familiar, creativa y benéfica industria recreativa consistente en unir a hombres con hombres, mujeres con mujeres, y mezclados, sin importar su catalogación ni, por supuesto, su identidad de género ni de número, rompiendo moldes con respecto a la tradición española, machista y discriminatoria, anclada en el pasado más rancio, pronto encontró su camino en compañía de ese ejemplar ejemplar socialista de la rosa, sirviéndole de apoyo, sostén y sustentáculo, lo cual le permitió encaramarse a lo más alto de la dirección del partido.
Pero esta mujer afanosa quería trabajar, crear por sí misma riqueza, empleo, negocio y, al mismo tiempo enseñar a los demás como hacerlo, nada mejor para ello que dar clases en una universidad. Gran reto para una mujer sin estudios acreditados, pero ¿acaso un pequeño inconveniente burocrático puede ser un obstáculo cuando el talento ha de prevalecer? Lo hizo, lo consiguió mediante su competencia negociadora: un poquito por aquí y otro poquito por allá, y se convirtió en catedrática. Ese es un valor muy importante a la hora de considerarla una magnífica candidata a la presidencia. Es indudable su capacidad de negociar con quien sea necesario.
Otras muchas virtudes la adornan, como joyas valiosas, -oh las joyas tan queridas por los socialistas- siendo, por ejemplo, una gran innovadora lingüística. Su portentoso uso del lenguaje, de modo poético, transformador y fascinante, diciendo tanto con tan poco, es ya digno de estudio, hablándose en ciertos círculos de su posible inclusión entre los futuros miembros de la Real Academia de la Lengua.
Siendo mujer empoderada es una declarada feminista y lo es porque es socialista. Es progresista hasta la médula, de alma, corazón y vida.
Es en fin, un dechado de virtudes, un valor seguro para la progresía española a cuya cabeza va el partido socialista, ejemplar e histórico servidor del pueblo español, marcando el rumbo de esta España que hoy se debate en lucha feroz para que sigan gobernando los más ejemplares, los más preparados, los más sabios, los que, como ella, dignifican todo cuanto emprenden.
Vale.