Por: L.M.C.
¡Oh Cátulo, hermano!
es tanta y es tan grande
la iniquidad humana,
tanta la falsedad,
tan turbias las ideas
que rondan por las mentes.
Es tanta la vileza
que ¿cómo tener fe
en los fieros mortales
de un mundo decadente,
de falsos dioses falsos,
de ideólogos sucios
que todo contaminan?
Si la publicidad
impera sobre todo,
hecha para vender
lo que no necesitas,
si es la reina total
¿dónde queda verdad,
dónde bien y justicia,
dónde la dignidad
de ser, sencillamente humanos?
¡Oh Cátulo sensible,
oh mi entrañable Cátulo!
Tú no podrías vivir
en este mundo oscuro,
en este mundo absurdo
de esclavos y lacayos
de obscenos y palurdos
vendidos al exceso.