Por: L.M.C.
Esa palabra me ronda
por la boca,
pero no la diré,
no sabré pronunciarla
con toda su importancia.
Es mejor escribirla,
así, como yo mismo ahora,
sin poner voz en ella.
Dejarla, simplemente
sobre el blanco papel,
como una negra sombra
sin apenas valor,
sin ninguna importancia.
Palabra, la palabra,
¿qué vale una palabra?
Si no define el mundo,
si no es ni pronunciada,
si es gráfica expresión,
pura figura vaga,
el giro siempre nuevo
de una eterna danza
entre terco silencio
y dolida esperanza
pugnando por unir,
separando de nuevo,
apenas un esbozo
de coreografía,
por siempre inacabada.