LA FUNCIÓN DEL DOMINGO

           (A Benjamín Prado)

Por: L.M.C.

Vengo de la función del domingo,

“tributo” le dicen ahora que se llama,

y si mi dinero me costó la entrada,

bien puedo decir, sin eufemismo,

que, al cabo, el que tributa paga.

Era Sabina ese día el tributado,

el cual, aún en vida, ya ha pasado

de ser cantante, o cantor, a ser cantado,

aunque en esta ocasión debe decirse,

sin temor de mentir, que fue loado

por su faceta de “pájarito pinto”

más que por ser poeta reputado.

Mejor si hubiera entrado por la cara

a escuchar, si bien no oyera nada.

Tanto me daba, en esta ocasión,

oír sin escuchar, pues tributando estaba

aunque de casi nada me enteraba.

A la postre, lo que allí se celebraba

con entrada, como tributo se pagaba;

no era mucho, es verdad, lo reconozco,

mas pagar para rendir tributo a alguien

es, indefectiblemente, doble pago:

se paga en reverencia y en dinero, tenlo claro. 

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