(Casida impropia)
Por: L.M.C.
No le temo a la soledad, es mi tesoro,
solo en ella soy yo, con ella crezco,
me remanso y recreo, liberado,
sin temor a la fatalidad del tiempo.
Como la flor indemne soy, segura y protegida
en el acantilado donde habita,
asomada al abismo, sin doblegarse al viento,
que no se parte, ni es por él desgajada, vivo.
No le temo a la nada tras la muerte,
que me fue, hace años, revelada
cuando supe que mi paso por la vida
sería apenas una fugaz jornada,
breve, intensa y por nadie acompasada,
dependiente tan solo del albur de la guadaña.