LA INSEGURIDAD SUBJETIVA

        Y LA CAZA DE GATOS

Por: Luis de Valdeavellano

El ministrillo Marlasca, el que un día fuera alguien, ha dicho que los españoles ceutíes sienten “inseguridad subjetiva”, (con lo que el problema de la invasión de España por las hordas moras ya está resuelto) es decir, que no se sienten inseguros porque ochenta mil marroquíes invadieran España a través de su ciudad, sino porque sienten que eso puede ser malo para ellos, subjetivamente, claro está, pero que eso no es, en realidad, así, que es solo su percepción subjetiva de ciudadanos mindundis: su percepción subjetiva particular de la realidad, y por tanto cuestionable de acuerdo a una realidad realmente real de las cosas, en su intrínseca mismidad, que esa solo está al alcance del socialcomunista “progretético” tipo, eso que ellos, y solo ellos, virtuosos del trinque sin medida, encarnan por la gracia de Alá.

          Al ministrillo, el que un día fuera alguien, no se le olvida loar las muchas ventajas de la invasión mora, el mucho amor que nos tienen los democráticos dirigentes moros, encabezados por su gran líder espiritual cuanto político y económico, ese gran paradigmático señor de los fieles…, a él mismo.

          Al ministrillo, el que un día fuera alguien, se le ha olvidado, mientras tanto, ponderar la verdadera relevancia de asaltar una frontera, el mencionar la muerte de más de cien personas, los atentados, las violaciones, las agresiones, los robos, la innumerable lista de despropósitos que vienen cometiendo los invasores, haciendo en la ciudad lo que les da, realmente, gracias a Mohamed, la gana, sin que este gobierno de ladrones haga nada para impedirlo.

          Al ministrillo, el que un día fuera alguien, entre las muchas ventajas de la invasión mora se le ha olvidado mencionar también, como daño colateral, la “limpieza étnica” de todo tipo de especies animales que vivían en la ciudad, entre ellas las manadas de gatos. Los invasores moros se lo comen todo: delfines, peces, perros, ratas, aves, y gatos, que como sabe cualquiera que sepa algo, es fácil confundirlos con las liebres, sobre todo convenientemente preparados.   

          Cualquier ser vivo es susceptible de ser comido por estos depredadores de dos patas llegados del sur, todos menos los cerdos que se encuentran a salvo. Sugiero a las ONG animalistas, tan pendientes siempre del bienestar animal, que empiecen a tomar medidas, si tanto aman a los animales como afirman cuando piden las suculentas subvenciones que este gran gobierno les regala con mano ancha, que digan algo del “animalicidio” que se está produciendo en la ciudad y que, para mitigarlo, empiecen por disfrazar a todo bicho viviente de lechón, así será garantizada su supervivencia, al mismo tiempo seguro que algún listo, afín por supuesto al régimen socialcomunista se hará rico con la fabricación y distribución de dichos disfraces.

          Para finalizar he de decir que, en lo personal, el infatigable trabajo, de estos seres viles que nos desgobiernan, en el plano de la dialéctica y la retórica, por más abyecta que pueda parecer, siéndolo, su gestión práctica, no deja de enternecerme en mi calidad de amante de la literatura y de la “metapoesía”.

                                              Vale.    

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