Por: L.M.C.
Hoy ha venido a buscarme,
al soto, donde me hallaba,
el mayoral a caballo
y gentes que le acompañan.
Me han llevado con los mansos
a las puertas de la casa,
ya sabéis, la casa grande,
esa que tiene una plaza
donde se hace la tienta
para elegir la vacada.
Entre barrotes y tapias,
corriendo, sin darme tiempo,
me vi preso en una trampa
de fuerte madera y hierros,
oscura, estrecha y larga.
Topela con gran bravura
sin poder hacerle nada
pues se puso en movimiento
y yo suspenso quedaba.
No sé a donde me llevan
ni que maldición es esta
que siento que voy flotando
pero no sé quién me carga.
Cuando la luz regresó
tras abrirse una compuerta,
pasados más callejones
y traspasada otra puerta,
me vi en medio de una plaza,
que la tuve como cierta
pues me recordó a la otra,
la de la finca en la sierra.
Muchas voces me gritaban
con cara de júbilo y fiesta,
creo que era mi presencia
la que todos aguardaban,
pronto tuve la respuesta.