CASIDA DEL OLVIDO

Por: L.M.C.

 En el olvido me recreo, solo,

ajeno ya a toda insensata lucha,

sin juzgar y sin querer ser juez

me desentiendo del mundanal trasiego,

de la vil sociedad que no me pesa.

Es llegado el momento del adiós,

de la canción que entone despedida,

sin vano rencor, y sin torpe alegría,

me voy yendo, hacia mí, sin resistencia,

en un último aliento, consecuencia

de propia decisión; en mi conciencia

viaja conmigo lo que forjó mi vida,

los dulces días, blancos y felices,

mezclados con tragedias y desvelo,

que ahora me ayudarán para emprender

el ligerísimo y sutil último vuelo.

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