Por: L.M.C.
¡Oh Platero, Platero!
tú ya no morirás,
el poeta de Palos
te ha trocado en eterno,
en un ser inmortal.
Ahora estarás en el sueño
del que sepa de ti,
del que, acaso, te lea,
y permanecerás vivo,
vivo, vivo por siempre,
mucho más, si es posible,
que, incluso, cuando fuiste,
trasmutado en un libro.