(Reminiscencias de Sam Shepard)
Por: L.M.C.
Leo las Crónicas de Motel poco a poco,
en pequeñas dosis cada noche
como si tomara una droga
de la que me queda poca.
Sé, que cuando lo acabe,
lo que sucederá en dos o tres días,
sentiré un vacío por dentro
de mi alma de lector impenitente.
¿Qué tiene su lectura que me importa tanto?
No es sencillo definirlo
o puede que sí lo sea,
puede ser el aroma turbio
de una vida difícil
remojada en alcohol,
o puede que el recuerdo de un país
al que no fui jamás
pero en el que me crie, sin saberlo,
viviendo su leyenda hecha de forajidos
y de indios, caballeros indomables
de las inmensas praderas,
y su dramático día a día inabarcable.
Me quedan pocas páginas ya
y me pregunto qué haré
cuando termine el viaje.