Por: El tío Abundio
-Ver un partido de fútbol corrobora mi opinión sobre la gente, en general: la gente es mala, envidiosa, avariciosa y cruel, y no hace más mal porque no puede, al ser, fundamentalmente, tan oportunista como cobarde.
-Dice Mairena que las corridas de toros no le divierten, que no son una diversión y estoy de acuerdo. Yo creo que más que una diversión son un entretenimiento, pero son, además, y eso es lo más importante, la consumación de un rito ancestral que aúna riesgo, valor y sacrificio, y, contra lo que piensa el pensador, también contiene arte por sus aspectos creativos y de improvisación escénica. Es la más antigua de las performances.
-Al preguntarse Mairena si el matador es un sacerdote yo contestaría que, en cierta forma, sí. Que es el celebrante de un culto ancestral, configurado a través del tiempo. Es el ejecutor de un rito de carácter religioso espiritual donde la muerte, el sacrificio del toro, lleva aparejado el riesgo cierto de peligro mortal para el propio sacerdote ejecutante, el torero. Es el único sacrificio donde el sacrificador puede correr la misma suerte que el sacrificado, por ello es único e incomparable, además de ser justo con el toro, el animal sacrificado tiene también su oportunidad.