Por: L.M.C.
Voy el decimoquinto soneto echando,
que trocarlo por quinceavo es delito
por mucho que se lea en tanto escrito,
muestra la cultura que va quedando.
Mas no quisiera yo ensuciar mi pluma
parando en tan prosaica vil costumbre
que es confundir la leña con la lumbre
pues solo es tal cuando ardiendo sahúma.
Siguiendo, al fin, mi ruta literaria
afirmo con constancia impertinente:
pese a quien pese, mi denuncia es clara,
la incultura es fruto de la precaria
política que arrastra la corriente
del servil socialismo, grave tara.