(Letrilla)
Por: L.M.C.
La Inquilinas de Sol
no son muy buenas vecinas,
pues no usan las letrinas,
y las duchas…, algo más.
Además de mantenidas
son un poquito cochinas,
la higiene no va con ellas
que viven haciendo pellas,
canutillos y paellas,
amén de muchas tortillas,
por supuesto muy veganas
y también muy fusionadas.
Pasan el día sin dar
un palo al agua; currar,
lo que se dice currar,
eso les duele en el alma,
pero gustan soflamar,
inventarse chuminadas,
memeces de desnortadas,
aunque muy encaminadas
a vivir sin trabajar.
Su ideal comunista
les da para poco más
que ser sectarias y trepas
en tanto que los paganos
fastidiados y cansados,
hasta los mismos ovarios
de tenerlas que aguantar,
a elles, ellos y ellas,
“tenias” de la sociedad
(mejor dicho: sanguijuelas,
pero tiene que rimar.)
Mientras que la Maricarmen
desde el piso en el que habita
desde tiempo inmemorial,
en el Retiro, su barrio,
se rasca el antifonario
mientras se ríe al compás.
La Inquilinas de Sol
no son muy buenas vecinas,
pues no usan las letrinas,
y las duchas…, algo más.