Por: L.M.C.
Cuando fui joven
no pensaba ser viejo,
volver a la niñez,
a una nueva inocencia
de no importarme nada.
Cuando fui joven
creí que moriría
hacia los treinta y tres
o por los veintisiete,
ya habiendo completado
más de cien poesías.
Conocía muy bien
a todos los poetas,
mas luego fui olvidando
hasta, de nuevo ahora,
que regreso a ser niño,
a leer como entonces
con el alma inocente.
Ya no pienso en morir
pues, ahora, de nuevo,
me volví como era
invencible y eterno.
Igual que de pequeño.