EL OCASO DEL PSOE

                                                   (y dos)

Nota: Este artículo es continuación del publicado la semana anterior, y lo fue anteriormente en el periódico «La Tribuna de Guadalajara» el once del siete de 2007, se reproduce aquí con ligeras variaciones dada su desgraciada vigencia en la actualidad.

Por: Luis de Valdeavellano

Desde su oposición al sufragio universal, es decir a la emancipación política de las mujeres, allá por los albores del siglo XX, lo que ya fue sintomático de su interés, más por preservar la detentación del poder que por permitir el avance del pueblo español, y en este caso de las propias mujeres a las que, ya entonces, afirmaba defender.

          Su nula confianza en ellas, al considerarlas incapaces de adoptar posturas políticas personales, alcanza hasta nuestros días con el nefasto intento de obligar a una paridad que más parece “parida”.

          En otro orden de cosas es necesario repasar el papel, nefasto y terrible papel, que jugó el partido en la preparación de la guerra civil española, donde fue un claro agente desestabilizador encabezado por dirigentes que propugnaban una tiranía de corte pro- soviético, y mal llamada popular, claramente golpista y belicista, hasta su inoperancia absoluta posterior, en un claro acomodo en el exilio, tanto interior como exterior, incapaces siempre de luchar contra el régimen franquista, al que nunca se atrevieron a combatir, y por tanto de defender al pueblo al que tanto decían deberse.

          Su reaparición en la escena política española fue oportunista, con el fin del franquismo, que murió en la cama, y donde hasta un partido menor como el partido comunista tuvo mayor peso político, con su papel moderado e integrador, en la consecución de un sistema “democrático”,  alcanzando el cenit, con su llegada al poder, en la etapa felipista, con muchas más sombras que luces.

          Cabe recordar como el PSOE, ya en el gobierno de España,  tuvo el dudoso honor de ser responsable, e incluso por momentos, instigador, (ahí están las hemerotecas con las declaraciones de sus dirigentes), de la época dorada del pelotazo, caracterizada por una corrupción pública similar, sino superior, a la sufrida durante la dictadura, con numerosos escándalos donde se vieron implicados dirigentes socialistas. Como surgieron, durante su paso por el gobierno, los crímenes de estado con la aparición de los GAL y su secuela de implicaciones, y de la pérdida de confianza en el aparato del estado. Como se produjo la intervención interesada de empresas que, en muchos casos, terminaron en auténticos regalos. Recuérdese Rumasa y todo su conglomerado de empresas, entre ellas Galerías Preciados, que pararon a manos de amigos y compañeros afines al partido. Las “Filesas” y los “PSV”, recuérdense. Todo eso, bien es cierto que, con trazos gruesos y generales, sin ánimo de ser exhaustivo, conforma un panorama desolador para un partido que pretende seguir desempeñando un papel trascendente en el futuro de España. 

          Actualmente, con un gobierno emanado del mayor atentado terrorista producido en nuestra historia, el cual, por cierto, nunca ha sido esclarecido debidamente. Con un gobierno que ha hecho de la exclusión sistemática de la mitad de la población el eje principal de su política errática, confeccionada a base de encuestas y previsiones para mañana. Con la reiteración insoportable de la participación nimia en una guerra ¿ilegal? ¿Cuál es la guerra legal? donde nuestro papel, por cierto, fue mayormente de sanadores, manteniendo, pese a todo, el eje propagandístico de la misma durante toda la legislatura. De un gobierno asociado a todos los partidos reaccionarios, (según su propio argot ideológico), con los que gobierna allá donde puede, en contubernio vergonzoso, deplorable y sin pudor; partidos nacionalistas, separatistas y anti- españoles a los que da alas, amén de dinero y fuerza política. De un gobierno con una política exterior delirante, tanto por sus relaciones, afinidades y complacencias con regímenes totalitarios y dictatoriales, como por sus propuestas para el mundo; una política totalmente irresponsable y errática, encabezada por un ministro sectario y sin cabeza, y un presidente inculto e incapaz de expresarse en cualquier idioma que no sea el suyo. Un gobierno que  ha propiciado la desunión y desarticulación de los pactos por la democracia, rompiendo todos los consensos, incluso los que él mismo, en su día, propició. 

          En resumen, estamos ante un  Partido Socialista Obrero Español, con un pasado turbio y un presente negro, en manos de dirigentes incompetentes, de dudoso amor a la Patria, y aún más allá, a sus habitantes. Un partido donde no hallan lugar ni acomodo los defensores de una España moderna, democrática, integradora y diversa, y de donde son expulsados los que creen que gobernar no es hacer publicidad sino buscar soluciones a los problemas reales de los ciudadanos; soluciones de consenso y de equidad, afirmando todo aquello que nos une. Donde el bien general esté siempre por delante del partidista y donde, además, asumir responsabilidades sin esconderse en la mentira, sea imprescindible.

          Por todo esto espero que estemos ante el ocaso del PSOE y pienso que su desaparición como partido mayoritario sería muy necesaria y mas que conveniente para el mejoramiento del pueblo español.

          Los disidentes expulsados del partido, personas con una trayectoria limpia, con ideas leales a la patria en su diversidad y más allá, a los valores éticos de una sociedad superior, democrática, moderna y avanzada deben luchar por hacerse con los votos de tantos ciudadanos que se sienten engañados, manipulados por un partido que es tiranía, pura imagen, marketing efímero y sombra de lo que debió ser y que, en la realidad tozuda de los hechos, nunca fue.

                                          Vale.

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